5 dic. 2016


He escogido esta foto porque representa una ilustración de que tipo de ser vivo tenía expectativas de lo que pudiera y me gustaría que fuese, aunque finalmente tuviese una explicación mucho más mediocre. Y sinceramente me hubiese gustado que existiese tal cosa viva, aunque me daría mucho miedito, pero para entender la foto y lo que estoy diciendo tengo que decirte cómo surgió la historia de este mito:

Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos construyó submarinos con micrófonos con el fin de detectar y rastrear submarinos soviéticos. Estos aparatos se colocaron a unos 5.000 kilómetros de distancia de profundidad del mar, donde se permitía que las ondas sonoras se propaguen a grandes distancias. Pero la sorpresa de los científicos fue, cuando los equipos capturaron un extraño sonido que les desconcertaron. En principio pensaron que el sonido se ajustaba al perfil de un ser vivo, pero para que una criatura pudiera crear este sonido tendría que haber sido mucho más grande que una ballena azul. El sonido inexplicable se detectó al sur de América, y los investigadores, incapaces de identificar cualquier posible fuente de sonido, lo apodaron The Bloop’. Por la aparición del misterioso sonido, se dieron a conocer diversas teorías sobre el origen del Bloop. Algunos han sugerido que los calamares gigantes podrían ser los responsables del sonido, pero eso es muy poco probable teniendo en cuenta que ninguna de las especies conocidas tienen las capacidades para alcanzar estas frecuencias de sonido. Se decía que el tamaño que tuviese ese animal debería ser de 150m, pero que no había ninguna especie en la ciencia que tuviese semejantes características.

Pero aún con la falta de pruebas, los investigadores también especularon que se podría tratar de algún tipo de oscilación del líquido burbujeante, tal vez el agua de mar que está en contacto con una gran piscina de lava, de alguna manera dentro del ciclo volcánico, como si se tratara de la resonancia de una columna de agua o de gas.
Pero por desgracia para mí, el sismólogo Robert Dziak, otro experto en este campo, descubrió la procedencia de este sonido y dijo que procedía de los glaciares. Dziak explicó que las características de frecuencia y el tiempo de duración de la señal Bloop son consistentes y esencialmente idénticas, procedentes del craqueo y del derretimiento del hielo marino. Teoría con mucho más sentido que todas las anteriores mencionadas.

Francisco M. Muñoz




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